El dolor articular es un síntoma, no una enfermedad, y puede ocurrir por muchas razones.
Para esto, empecemos por entender qué es un dolor articular, también conocido como artralgia, y se presenta en el lugar del cuerpo donde se conectan 2 huesos, es decir en rodillas, hombros, codos, tobillos, muñecas, manos y demás lugares en donde dos huesos se unen y generan movilidad.
Los dolores articulares pueden pasar de leves a intensos, pueden durar muy poco o demasiado, también puede ser un dolor repetido o seguido por algún mal movimiento, incluso pueden ser agudos y constantes, a veces desaparecen cuando estás descansando o a veces se mantienen todo el tiempo. Es decir que no es un dolor predecible y en cada ocasión se presentan de forma diferente.
El dolor articular puede llegar junto a otros síntomas y sensaciones como:
Movimiento limitado, es decir que este dolor puede impedirte mover alguna zona de tu cuerpo.
Rigidez, mientras estás haciendo cualquier actividad, un dolor articular puede aparecer o aumentar su intensidad y dejarte con la sensación de rigidez en la articulación, es decir que el movimiento deja de ser fluido y la extremidad o lugar del cuerpo se siente más tieso.
Sensibilidad, es decir que si rozas o presionas la articulación esta puede responder con más dolor del que ya está de base.
Infamación o hinchazón, el dolor articular puede ir acompañado o no de una inflamación que por lo general se da a causa de infección o por artritis.
Hormigueos, es otro de los síntomas o sensaciones que puedes llegar a sentir si tienes un dolor articular.
Estos síntomas son comunes en este tipo de dolor, sin embargo, no te descuides, si el dolor aumenta y persiste, debes acudir a tu médico para una evaluación.
También es importante que descubras las formas en que puedes prevenir los dolores articulares en tu día a día y se trata de adquirir hábitos más sanos para tu cuerpo que te ayudarán a evitar los dolores.
Estas son formas de prevenir el dolor articular, pero también hay algunas causas comunes, y conocerlas te ayudará a entender el tratamiento que necesitas para aliviarlo.
1. Como pudiste ver anteriormente, las causas más comunes vienen por lesiones o afecciones en zonas como las rodillas, tobillos, espalda, hombros y muñecas que se pueden presentar en nuestras actividades diarias. Por eso, entre más consciente seas de ellos mejor puedes prevenirlo o tratarlo.
2. Artritis, es muy común y se desarrolla por la infamación de una como de muchas más articulaciones donde 2 huesos estén presenten, existen otros tipos de artritis muy comunes como: artritis reumatoidea juvenil que se genera en niños.
3. Bursitis, se trata de la inflamación de las bolsas sinoviales que ayudan a proporcionar la amortiguación a los huesos, músculos y tendones.
4. Gota, que es una artritis relacionada con exceso de ácido úrico y esto puede generar mucho dolor.
5. Osteoartritis, es una enfermedad relacionado con los huesos y puede llegar a causar la ruptura de las articulaciones.
Entendiendo esto, tienes que estar muy atento a los dolores articulares que presente tu cuerpo, porque puede ser la manifestación de alguna enfermedad o puede ser simplemente una presión y tensión extra o inesperada en tus articulaciones.
En cualquiera de los casos, lo importante es que también puedes tratarlo en casa y controlar o aliviar el dolor articular. Estas son algunas de las sugerencias:
Frío y calor, siempre es una buena idea para aliviar el dolor, pues el calor ayuda a reducir inflamación, a relajar la zona y el frío ayuda a disminuir el dolor. Por eso una terapia donde se alterna frío o calor es una buena opción.
Inmovilización, a veces es necesario frenar del todo el movimiento de la articulación para que pueda tener tiempo de recuperarse, puedes ayudarte con férulas o inmovilizadores.
Ir al fisioterapeuta, es necesario acudir a un profesional a que te ayude con terapia localizada en la zona que necesitas.
Usar analgésicos, que te ayuden con el dolor como Tylenol®, que es un paracetamol conocido como la marca #1 en el mundo contra el dolor y la fiebre.

Finalmente, lo importante es que cuando un dolor aparezca, sepas cómo manejarlo, atenderlo y estar atento a lo que se sale de la normalidad, porque si después de practicar todos estos consejos, el dolor persiste o se intensifica, lo mejor es que consultes o acudas a tu médico y te pueda dar un diagnóstico seguro con el fin de tener un tratamiento especializado.











